Pocas veces un concierto del nivel de "Operalia" ha sido presentado en escenarios nacionales. Los cinco cantantes que subieron al Teatro Nacional el pasado miércoles en la noche, traían consigo una grandeza que fue demostrada más allá de los inconvenientes ambientales.
Los cantantes, ganadores del concurso "Operalia", fundado y presidido por Plácido Domingo, unieron a su capacidad vocal un gran dominio escénico, cumpliendo uno de los postulados que Plácido Domingo dejó sentado en la carta que remitió a los organizadores de este concierto en el país: "No sólo premiamos una buena voz y técnica vocal, sino que valoramos sobremanera la personalidad, calidad y fuerza de interpretación de cada uno de los concursantes".
Así sucedió en momentos especiales del programa, como el que protagonizaron la soprano boricua Yalí-Marie Williams y el tenor español Israel Lozano, que incluyó dos dúos y dos arias de "La Bohème". De estas dos jóvenes figuras, también fueron impresionantes la interpretación de la romanza "La roca fría del calvario" de la zarzuela "La Dolorosa" (uno de los encores de la noche) cantada por Lozano, y el aria "Sempre libera", de "La Traviata", que interpretó Williams. Por su parte, el bajo Orlin Anastassov, de origen búlgaro, un país abundante en voces graves, fue muy aplaudido por su interpretación del aria de Don Basilio, de la ópera "El Barbero de Sevilla".
El programa guardó para el final de la noche el cuarteto de "Rigoletto", de Verdi, que reunió en escena a cuatro de los cantantes, en una memorable interpretación.
La orquesta
Consolidada desde hace tiempo, y capaz de una profesionalidad que ya ha sido reconocida, la Orquesta Sinfónica Nacional se desenvolvió con maestría para acompañar a los cinco cantantes visitantes.
La Obertura de "El Barbero de Sevilla", que correspondió a la orquesta sola, estuvo al nivel del concierto anunciado. Sin embargo, DL ha sabido que de los cuatro ensayos programados para este concierto, sólo fue posible realizar tres, y todos ellos en el salón de la Fundación Sinfonía, por los problemas de los acondicionadores de aire en la Eduardo Brito.
La orquesta se enfrentó al Teatro Nacional sin haber realizado antes un solo ensayo en esa sala, lo que provocó algunas imprecisiones durante la noche, vinculadas también a que el director invitado, Eugene Kohn, tampoco conocía la acústica de la sala "Eduardo Brito" al trabajar sin ensayo previo en ese escenario.
Los encores
"El sonido de tu voz", una hermosa canción del dominicano Rafael Solano, fue parte de los encores que los cantantes se vieron invitados a agregar ante los aplausos del público. La soprano Yali-Marie Williams interpretó la canción acompañada al piano por el compositor dominicano. Eugene Kohn cambió la batuta de director para sentarse al piano y acompañar al tenor Lester Lynch en la romanza "No puede ser", de la zarzuela "La Taberna del Puerto", una obra conocida por su dramaticidad, a la que el joven español, de solo 26 años, fue capaz de imprimirle una fuerza muy madura.
Así sucedió con Kate Aldrich, mezzo-soprano de un hermoso registro grave, que más que cantar, actuó la famosa Habanera de la ópera "Carmen".
Final para un concierto que se suma a las grandes presentaciones del Teatro Nacional, ahora doblemente caluroso, por la calidad de sus protagonistas y por la temperatura de la sala. |